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En una entrevista, el papa católico afirmó que recibió tratamiento psiquiátrico para aprender a «manejar los miedos».

En un libro llamado, «La salud de los papas. Medicina, complots y fe», que fue publicado el sábado 27 de febrero por La Nación, y que iniciará su venta este 1 de marzo, el periodista argentino Nelson Castro destaca una entrevista realizada en febrero del 2019 al papa Francisco Bergoglio en la cuál revela que desea encontrar su muerte en Roma, afirmando al mismo tiempo que no regresará a Argentina.

Según manifestó Bergoglio, no teme le a la muerte «en absoluto», describiendo que antes de llegar a la Santa Sede, se imaginaba llegar al final de su vida «siendo papa, ya sea en ejercicio o emérito. Y en Roma. A la Argentina no vuelvo«, enfatizó el líder de la Iglesia Católica.

En el momento de la entrevista, el papa Francisco aseguró además, sentirse « con energías y con ganas. Tengo 82 años y me encuentro pleno«, destacó a Castro, aunque reconoció que siendo muy joven, en 1957, con 21 años, experimentó una cirugía compleja en el pulmón, sin embargo remarcó que la recuperación fue «completa».

Por otra parte, el libro también resalta que Bergoglio reconoció haber consultado durante unos 6 meses semanalmente a una psiquiatra que le ayudó «en cuanto a la forma de manejar los miedos» como consecuencia de la dictadura militar en Argentina.

«Siendo provincial de los jesuitas, en los terribles días de la dictadura, en los cuales me tocó llevar gente escondida para sacarla del país y salvar así sus vidas, tuve que manejar situaciones que no sabía cómo encarar […] Imagínese usted lo que era llevar una persona oculta en el auto —solo cubierta por una frazada— y pasar tres controles militares en la zona de Campo de Mayo. La tensión que me generaba era enorme», manifestó Francisco.

Además, aseguró el Sumo Pontífice en la entrevista, que: «El tratamiento con la psiquiatra me ayudó además a ubicarme y aprender a manejar mi ansiedad y evitar el apresuramiento a la hora de tomar decisiones. El proceso de toma de decisiones es siempre complejo. Y los consejos y las observaciones que ella me dio me fueron muy útiles. Ella era una profesional muy capaz y, fundamentalmente, una muy buena persona. Le guardo una enorme gratitud. Sus enseñanzas me son aún de mucha utilidad hoy en día», remarcó el líder religioso.

«El querer hacer todo ya y ahora. Por eso hay que saber frenar. Hay que aplicar el célebre proverbio atribuido a Napoleón Bonaparte: ‘Vísteme despacio que estoy apurado'», resaltó el papa en clara alusión a la «neurosis ansiosa» que admitió padecer.

54210cookie-checkFrancisco no volverá a la Argentina, «morirá en Roma»

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