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El secretario de Defensa de EEUU dió ante el Congreso en enero pasado su apoyo al presidente, Joe Biden, en su intención de cerrar el centro de detención.

Durante una conferencia de prensa el viernes pasado, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, anunció que el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU (NSC), dió inicio a una revisión formal del estatuto de la prisión estadounidense ubicada en el campo de detención de su base naval en la Bahía de Guantánamo, Cuba.

«Estamos llevando a cabo un proceso de NSC para evaluar la situación actual que la administración de Biden, hemos heredado de la administración anterior», destacó Psaki a los medios de comunicación, señalando que «cerrar Gitmo es el objetivo e intención de la revisión» iniciada por la administración Biden.

El campo de detención conocido como «Gitmo», fue establecido en ese lugar ocupado sin el consentimiento de las autoridades cubanas, por iniciativa de la administración del ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, luego de los ataques terroristas acaecidos el 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York contra sus «torres gemelas»

No obstante, la vocera de la presidencia norteamericana remarcó que «el proceso de cierre no puede comenzar en serio hasta que se confirmen las funciones políticas del subgabinete en los Departamentos de Defensa, Estado y Justicia».

En enero pasado, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, manifestó ante el Congreso de Estados Unidos su apoyo a la iniciatiiva del presidente Joe Biden, para cerrar ese centro de detención, afirmando estar dispuesto a «ayudar con el camino a seguir» por la actual administración estadounidense.

«Creo que es hora de que el centro de detención de Guantánamo cierre sus puertas», aseguró Austin en un testimonio escrito para su audiencia de confirmación en el Senado, recibiendo a su vez el apoyo del secretario de prensa del Pentágono, John F. Kirby.

Algunos expertos interpretan la iniciativa del encargado de la Casa Blanca como una «continuación» de la política adoptada por el expresidente Barack Obama, luego de asumir su cargo al frente del Ejecutivo desde su primer mandato, y del cuál Biden fue su vicepresidente.

En 2016, Obama manifestó a la prensa que «de los casi 800 detenidos que alguna vez estuvieron en Guantánamo, más del 85 por ciento ya han sido trasladados a otros países», declarando además que «más de 500 de estos traslados ocurrieron bajo el mandato del presidente Bush. Desde que asumí el cargo , hasta ahora hemos transferido 147 más, cada uno bajo nuevas e importantes restricciones para evitar que regresen al campo de batalla».

La situación de los detenidos que aún permanecen en ese complejo estadounidense en Guantánamo es realmente imprecisa, si se tiene en cuenta que los legisladores bipartidistas aprobaron una serie de proyectos de ley prohíbiendo el traslado de esos prisioneros al territorio de Estados Unidos, argumentando que de ser liberados o transferidos volverían al terrorismo, a pesar de que Obama firmó una orden ejecutiva den 2010 que obligaba a cerrar las instalaciones dentro de un año.

52420cookie-checkTiene la prisión de Guantánamo los días contados?

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